Y es eque el 2015 ha sido un año de terremotos y réplicas, oleajes y deja vús ( no me importa como esté escrito).
Desearía poder haberte abrazado y mirarte a los ojos y decirte adiós, poder sentirte de nuevo, de saber que a la mañana siguiente escucharía tu voz en la luz del nuevo día.
Desearía poder haberte dicho que el mundo no se acaba, que uno nuevo nace cada día, que el tiempo pasa y nos hacemos fuertes y hay que acostumbrarse.
Desearía que el tiempo no haya pasado tan rápido, desearía que el mundo girara más despacio, que tu mirada no cambie y que tus besos no pasen de moda. Que tu sonrisa en el tiempo se dibujara en el largo de mi mente como una aurolea boreal. El tiempo viene y va, pero desearía que tu sonrisa se quedara.
Desearía que el tiempo deje nuestros lazos y que se mantengan, quizá falle en mi predicción y aunque nunca tuve suerte, sólo el tiempo decidirá. Aquellos lazos que poco a poco se han ido rompiendo por MI culpa, por que ya es un deja vú que viene y va en mis decisiones, ya es momento de decidir... y creo que es momento de partir.
Aún muy joven para decir ¨hasta siempre¨ o ¨nunca, jamás¨ pero por el tiempo que ha pasado no sólo ruego al universo que algún día de este año, mis deseos se vuelvan realidad, por que sufro, sufro por dentro, por que estoy en piloto automático. Por que mis palabras no puede ni llevarselas el viento. Pesan demasiado. Ojalá querido lector que cada letra de este pequeño espacio que eh dedicado hoy a 2 meses de que este terrible año 2015 acabe y cuando regrese en el 2016 sea alguien diferente, mi yo del futuro, muy muy lejano.